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Historia

VIÑALES EN EL TIEMPO

Viñales es un paraíso de leyenda que se yergue sobre la ruta fluvial del Noceda. Su nombre deriva de "vinea" que significa "paraje abundante en vides".
La impronta de su pasado romano perdura en "el corón de la gándara" y en "el castrín". El primer testimonio escrito sobre este enclave se remonta al año 984, en que se cita la donación de la villa denominada "el Ganso", en Viñales, al Monasterio de Santa Cruz de Montes.
Dicha villa podemos situarla en el paraje de "Marifollo", a orillas del río Arlanza, en el Barrio de Arriba, pudiendo considerarse la génesis del primigenio asentamiento, siendo más que probable que la repoblación de esta zona fuese emprendida por mozárabes venidos de Alhandalus. Ello explica que en el año 992 se constate documentalmente su presencia en Viñales, y que la tradición oral sitúa en el despoblado de "Valdenazar", una fértil vega en la que se cree que vivía Nazar con su familia. Ambos asentamientos permanecen ocultos en esa frondosa ribera, camuflados por una singular policromía natural que impide que asomen a la superficie aquellas evidencias arqueológicas que delatarían su situación.

Nos acerca a Viñales la carretera que parte de Bembibre con dirección a Noceda. Al entrar en la población encontramos a mano izquierda el "Barrio de Abajo o del Cubillo", al que dio nombre la ermita de Ntra. Sra. del Cubillo, que se documenta ya en época bajo medieval. En 1491 el presbítero de Viñales y párroco de Toreno, Martín García, instituyó en su sanctosantorum la capilla de Ntra. Sra. la Blanca y sabemos que Gonzalo Fernández, sobrino del fundador y aposentador del monarca Carlos I, donó en 1557 un cáliz de plata para los oficios. En 1668 el licenciado Eugenio González, presbítero de Rodanillo y capellán de Ntra. Sra. del Cubillo de Viñales, reparará la ermita, el retablo y la talla de la Virgen. Las obras de mejora en su estructura continúan en 1733 de la mano de Antonio Álvarez Gayoso y su hijo Antonio, maestros de carpintería y arquitectura, naturales de Bembibre. El acentuado estado de ruina en el que encontraba el oratorio en el s. XIX aconsejó su desmantelación, trasladándose la imagen titular a la parroquia. En ella la familia de los "Fernández Villeta" seguía cumpliendo fielmente con sus cargas espirituales.

Muy cerca, en la calle de Murcia, vemos la casa solar de los Cubero, erigida a comienzos del s. XVIII y propiedad de Lázaro Cubero, conservando parte de su hechura en mampostería y enlucido de cal, con vanos rectangulares, balconada de forja reformada hace pocos años y puerta de acceso de arco rebajado. Añadir también que fue sede del ayuntamiento constitucional de Viñales durante varias legislaturas, hasta el año 1855, agrupando bajo su administración las localidades de Arlanza, Labaniego, Rodanillo, Losada, El Valle y Tedejo.

Continuando por la carretera de Noceda, que atraviesa todo el núcleo, en el Barrio de Abajo se presenta ante nosotros la iglesia, que fue levantada sobre la antigua ermita del Santo Cristo de la Magdalena (que acostumbraba a utilizarse como ayuda de parroquia y en la que se rendía culto a Cristo Crucificado, San Antolín Mártir y Mª Magdalena, desapareciendo en la vigésima centuria también a causa del fuego).

Después de cruzar el puente, en el "Barrio de Arriba que llaman Falcon o de la Iglesia", aparecen ante nosotros los últimos vestigios de la iglesia primigenia de Viñales, bajo el patronazgo de la Invención de la Cruz. Su hechura es bajomedieval y el retablo mayor, de estilo barroco, lo realizan en 1648 los maestros de arquitectura y ensamblaje de Bembibre, Francisco del Corral y Manuel Gil. Da una idea de su importancia el hecho de que en el año 1676 este recinto sacro albergase cinco altares y las capillas de San Nicolás de Tolentino y Santa Catalina Mártir, instituidas a su vez en los altares de la Epístola y del Evangelio por las familias Olano y Ferrero. El pendón era de damasco encarnado "con sus franjas de oro falso, cruz y asta". En los años 1691 y 1692 la iglesia fue renovada interiormente casi en su totalidad por el oficial de carpintería de Viñales, Andrés González.

Lamentablemente el templo y toda su valiosa riqueza patrimonial perecieron en un incendio fortuito acaecido en el año 1956, salvándose de las llamas parte de sus muros y la torre de acceso al campanario, de forma circular, así como algunos ornamentos litúrgicos de plata, entre los que merecen destacarse: la cruz procesional, de estilo gótico-renacentista realizada en el s. XVI y la custodia del s. XVIII. El cáliz, la patena, el viril, el acetre y el incensario con su naveta son del último tercio del s. XVIII y los envió desde ultramar Antonio Cubero Díaz, clérigo natural de Viñales y párroco de Ntra. Sra. de Gracia de Lima (Perú).

Frente a estas ruinas se yergue la casa solar de los Albares, levantada en el s. XVI a instancias de Gómez de Albares, el Viejo, y reformada en el s. XVIII, siendo rehabilitada prácticamente en su totalidad durante los últimos años. Es una edificación de mampostería y sillería en las esquinas de dos plantas y bajo cubierta con buhardilla, en la que se abren diferentes vanos y que se techa con pizarra. La planta baja todavía conserva la puerta de acceso de medio punto. En la planta superior se dispone un amplio corredor.

Como ejemplo de arquitectura tradicional Viñales cuenta con varios ejemplos de arquitectura popular, así como tres palomares, construidos con mampostería y que en reformas posteriores se ha utilizado el ladrillo y el adobe, la cubierta es de pizarra. Algunos con sillares en las esquinas.

Manuel I. Olano Pastor
Ldo. en Geografía e Historia